lunes, 20 de septiembre de 2010

LA INSEGURIDAD  CIERRA PUERTAS A LA INVERSIÓN
¿Qué está pasando con la seguridad en el Tolima? Pregunta que  muchos  nos hacemos en diferentes escenarios. Por  estos días, tema obligado en el   chismorreo de   cocteles, zonas de café, centros comerciales  y hasta en el palo de mango del Parque Murillo Toro, lugar de muchos poetas locos y soñadores, que  sueltan propuestas interesantes y ponen en práctica muchas,  menos la policía.
Sigamos con el tema de seguridad, digo, INSEGURIDAD del cual nos ocuparemos porque está causando  dolor de cabeza a los ciudadanos de bien. Me resisto a creer que los delincuentes sean más que las personas  buenas y unos pocos se encarguen de  sembrar el terror,  generando  un  ambiente permanente de inseguridad. Aunque  Ibagué no está entre las ciudades más violentas del país,La Fundación Seguridad y Democracia  muestra el comportamiento de los   últimos siete años,  donde cinco ciudades, se llevan la denominación de las más peligrosas del país. Ellas son: Villavicencio, Neiva, Pereira, Manizales y Cali”, no podemos quedarnos dormidos,  en Ibagué;  llama mucho la atención las permanentes actuaciones de  bandas delincuenciales  en las calles, busetas, universidades, bancos, centros comerciales, colegios, parques… ya no se escapan ni las  iglesias.
La  preocupación permanente de los ciudadanos  satura las líneas telefónicas de los  medios de comunicación exigiendo compromiso y resultados de  la  policía   frente a las bandas organizadas que rompen la tranquilidad de la ciudad,  la línea 123 no la contestan  y la reacción de las unidades  sigue siendo lenta. 
¿Donde está la policía frente a los hechos de ciudad?,  pareciera que de nada sirven los esfuerzos de gremios económicos e  ibaguereños en pagar    oportunamente  los impuestos y   tener  recursos para el fondo de seguridad ciudadana, que se entreguen motos y carros nuevos,  se adopten medidas preventivas como  prohibir  el  parrillero,  publicar la lista de los delincuentes más buscados, el  registro de  antecedentes permanente en las calles o lleguen más hombres para reforzar pie de fuerza. ¿Donde está la Policía, salvaguardando el orden y  la tranquilidad de los tolimenses?
¡Sabemos!, en la institución existen hombres y mujeres con la voluntad diaria y decisión permanente  de entregar hasta la vida por cuidar nuestro entorno ciudadano. ¿Entonces qué está pasando con los oficiales  del establecimiento policial? ¿Perdió el señor Coronel José Javier Herrera Velandia el   mando y la  credibilidad al interior de sus subalternos y ciudadanos, generando crisis que pagamos todos? De ser así, lo mejor es que pida el traslado de departamento coronel, y permita entonces que el gobernador Oscar Barreto  y el alcalde Jesús María Botero puedan solicitar al director  nacional de la policía y al ministro de la defensa, cambio en la comandancia de la  región.  
En el Tolima, ante los antecedentes de conflicto que tenemos permanentemente  y el resurgimiento de nuevas “bandas”   requerimos oficiales con operatividad y disposición diaria, que lleguen a las guaridas de la delincuencia, que hablen  permanente con las comunidades y los medios de comunicación, que vayan a los municipios, se reúnan con nuestros campesinos. Policías,  que no tengan pereza de   capturar a los delincuentes aunque la “justicia” en ocasiones los deje en libertad, necesitamos una policía que acose los malhechores  de  día y noche; sin darles tiempo de pensar sus fechorías. Cómo extrañamos a los Generales Gilberto Ramírez Calle y Julio Cesar Santoyo, hombres comprometidos con todos, que mostraban unidad con  la fuerzas militares, privadas y públicas de la región.
Esperamos que las medidas sean inmediatas, no podemos dejar que  Ibagué y el Tolima sigan siendo la tierra amable de  la delincuencia organizada y se pierda lo avanzado en la región en materia económica e infraestructura, dando pie que los inversionistas se vayan para otras partes, negando así, la oportunidad de mejorar la forma de vida de muchos compatriotas, porque le quedó grande a la policía brindar  un   derecho constitucional, como es la seguridad. 

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