¿Qué está pasando con la seguridad en el Tolima? Pregunta que muchos nos hacemos en diferentes escenarios. Por estos días, tema obligado en el chismorreo de cocteles, zonas de café, centros comerciales y hasta en el palo de mango del Parque Murillo Toro, lugar de muchos poetas locos y soñadores, que sueltan propuestas interesantes y ponen en práctica muchas, menos la policía.
Sigamos con el tema de seguridad, digo, INSEGURIDAD del cual nos ocuparemos porque está causando dolor de cabeza a los ciudadanos de bien. Me resisto a creer que los delincuentes sean más que las personas buenas y unos pocos se encarguen de sembrar el terror, generando un ambiente permanente de inseguridad. Aunque Ibagué no está entre las ciudades más violentas del país, “La Fundación Seguridad y Democracia muestra el comportamiento de los últimos siete años, donde cinco ciudades, se llevan la denominación de las más peligrosas del país. Ellas son: Villavicencio, Neiva, Pereira, Manizales y Cali”, no podemos quedarnos dormidos, en Ibagué; llama mucho la atención las permanentes actuaciones de bandas delincuenciales en las calles, busetas, universidades, bancos, centros comerciales, colegios, parques… ya no se escapan ni las iglesias.
La preocupación permanente de los ciudadanos satura las líneas telefónicas de los medios de comunicación exigiendo compromiso y resultados de la policía frente a las bandas organizadas que rompen la tranquilidad de la ciudad, la línea 123 no la contestan y la reacción de las unidades sigue siendo lenta.
¿Donde está la policía frente a los hechos de ciudad?, pareciera que de nada sirven los esfuerzos de gremios económicos e ibaguereños en pagar oportunamente los impuestos y tener recursos para el fondo de seguridad ciudadana, que se entreguen motos y carros nuevos, se adopten medidas preventivas como prohibir el parrillero, publicar la lista de los delincuentes más buscados, el registro de antecedentes permanente en las calles o lleguen más hombres para reforzar pie de fuerza. ¿Donde está la Policía , salvaguardando el orden y la tranquilidad de los tolimenses?
¡Sabemos!, en la institución existen hombres y mujeres con la voluntad diaria y decisión permanente de entregar hasta la vida por cuidar nuestro entorno ciudadano. ¿Entonces qué está pasando con los oficiales del establecimiento policial? ¿Perdió el señor Coronel José Javier Herrera Velandia el mando y la credibilidad al interior de sus subalternos y ciudadanos, generando crisis que pagamos todos? De ser así, lo mejor es que pida el traslado de departamento coronel, y permita entonces que el gobernador Oscar Barreto y el alcalde Jesús María Botero puedan solicitar al director nacional de la policía y al ministro de la defensa, cambio en la comandancia de la región.
En el Tolima, ante los antecedentes de conflicto que tenemos permanentemente y el resurgimiento de nuevas “bandas” requerimos oficiales con operatividad y disposición diaria, que lleguen a las guaridas de la delincuencia, que hablen permanente con las comunidades y los medios de comunicación, que vayan a los municipios, se reúnan con nuestros campesinos. Policías, que no tengan pereza de capturar a los delincuentes aunque la “justicia” en ocasiones los deje en libertad, necesitamos una policía que acose los malhechores de día y noche; sin darles tiempo de pensar sus fechorías. Cómo extrañamos a los Generales Gilberto Ramírez Calle y Julio Cesar Santoyo, hombres comprometidos con todos, que mostraban unidad con la fuerzas militares, privadas y públicas de la región.
Esperamos que las medidas sean inmediatas, no podemos dejar que Ibagué y el Tolima sigan siendo la tierra amable de la delincuencia organizada y se pierda lo avanzado en la región en materia económica e infraestructura, dando pie que los inversionistas se vayan para otras partes, negando así, la oportunidad de mejorar la forma de vida de muchos compatriotas, porque le quedó grande a la policía brindar un derecho constitucional, como es la seguridad.
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